Conciencia de nuestro alimento “del SER para el HACER “

Tanto se habla de Felicidad y de bienestar y se nos olvida que es fundamental mantener en equilibro la ecuación CUERPO – MENTE- CORAZON – ESPIRITU para el logro de tanta dicha. He hablado mucho del espíritu, hoy hablaré del cuerpo, y lo que nos exige el cuidado del mismo y en especial en tener conciencia que es el cuerpo la máquina que alimenta la mente y nutre el corazón.

Sin mencionar varias doctrinas ancestrales, la cultura occidental en su mayoría, no le daba importancia a lo que realmente significa alimentarse, pues sólo existía la preocupación de suplir una necesidad biológica. Sin embargo, como menciona Joe Satin, reconocido granjero y escritor, estamos en un mundo habitado por seres humanos, no por máquinas, haciendo una referencia puntual a nuestra relación con la naturaleza, la actitud frente a ella y nuestro enfoque errado de convertirla en despensa ilimitada; nos invita a ser sabios de lo que está detrás de la alimentación frente a lo que la naturaleza nos aporta.

Jeong Kwan, monja budista, habla de la alimentación como la continuación del flujo energético presente en todos los seres humanos, y evidencia intercambios trascendentales, los cuales nos obligan a no tomar a la ligera los hábitos alimenticios y el placer de alimentarnos sanamente. Para Kwan, el esfuerzo no se debe colocar en la potenciación de sabores que deslumbran a nuestro paladar o de atiborrarnos para alcanzar un falso estado de satisfacción, sino que el secreto está en los detalles que abarcan el alimento, como la germinación de las semillas, el cultivo de la tierra, el reconocimiento de los ciclos de siembra y recogida, la cosecha y su valor agregado de la espera, la preparación de los mismos alimentos como su transformación a manjares. Es la extensión de la naturaleza en nuestra boca, lo que nos lleva al agradecimiento, a dar las gracias de lo recibido, siendo éste el momento de Unidad con el espíritu y la divinidad.

Kwan nos recuerda que, en todos esos detalles, la propia naturaleza nos brinda la oportunidad de encontrar caminos para la iluminación, pues la alimentación no es un actuar mecánico en el que respondemos a un acto instintivo de supervivencia. En realidad, es otra manifestación del Se consciente para el Hacer. Cada mínima partícula a la que le damos permiso de entrar en nuestro organismo, está cargada con la intención de seguir perpetuando la vida, a alimentar y energizar nuestro Ser para el diario ejercer, no como un mero placer de comer por comer. Debe tenerse en cuenta el balance de energía que se requiere, no más allá de eso.

Debemos alimentarnos para vivir, no al contrario. Debemos ser muy conscientes de cada alimento que nos llevamos a la boca como una ovación a la naturaleza y a lo que necesitamos para el balance que alimenta la ecuación

Alguien decía, somos lo que comemos!. Nuestra salud se nutre de un alimento sano.

La conciencia diaria de lo que consume nuestro cuerpo es fundamental para nuestro diario caminar.

MARIA REINA

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