El arte de ver las cosas

por | Sep 4, 2026

Dedicatoria

A quienes aún creen
que la naturaleza es un libro
que se lee con el corazón.

— Mets —

The Art of Seeing Things
El Libro de la Naturaleza
Inspirado en John Burroughs (1837-1921)

Traducción íntima, adaptación y escritura por MARÍA REINA

No me propongo enseñarte cómo se deben ver las cosas, porque eso no se enseña. Solo quiero conversar contigo sobre el arte de verlas, del mismo modo en que uno podría conversar sobre el arte de la poesía o de la pintura, sin la pretensión de que mis palabras te conviertan en poeta o en pintor. La ciencia de cualquier disciplina puede adquirirse con estudio, puede acumularse y transmitirse en reglas y preceptos, pero el arte llega por otro camino, por la práctica constante, por la inspiración y, sobre todo, por una disposición interior del ojo y del oído, y más aún, del alma que mira a través de ellos.

He llegado a creer que hay personas que nacen con ojos verdaderos en el rostro y otras que nacen con botones o canicas pintadas, y que ninguna cantidad de ciencia podrá jamás igualar a las unas con las otras en este arte silencioso de percibir el mundo. Con los años he comprendido que el secreto no está en saber más, sino en amar más profundamente aquello que miramos, porque el amor afila la vista de un modo que ningún manual puede lograr, agudiza el oído hasta volverlo musical, sensibiliza el tacto, aligera los pies en el sendero húmedo y da firmeza a la mano contra el frío.

Aquello que amamos hacer es, inevitablemente, aquello que terminamos haciendo bien, y en esa ecuación sencilla reside toda la filosofía del naturalista. Conocer es apenas la mitad del camino; la otra mitad, la que sostiene y da sentido a la primera, es amar, y solo en la medida en que amamos podemos decir que realmente estamos vivos, porque es la amplitud de nuestros intereses, la anchura de nuestras simpatías y la vulnerabilidad de nuestro corazón lo que finalmente mide nuestra existencia.

El arte de ver, si es que puede llamársele así, consiste en mantener los ojos y los oídos perpetuamente abiertos, en una vigilia serena y sin esfuerzo, porque el arte de la naturaleza, en contraste, se mueve en la dirección exactamente opuesta, que es la del ocultamiento y la reserva. El arte del pájaro es esconder su nido con una perfección que avergüenza a cualquier arquitecto, el arte de la pieza que el cazador persigue es volverse invisible entre la luz y la sombra, y el libro de la naturaleza, a diferencia de nuestros libros, no anuncia sus secretos con tipografía grande ni con titulares, sino que los escribe en letra pequeña, en signos oscuros, en gestos fugitivos que solo se revelan a quien se encuentra con ella a mitad de camino.

Por eso sostengo que abrimos otro ojo, un ojo interior, cada vez que logramos ver más allá de la silueta general y de los contornos borrosos con los que la prisa nos deja conformarnos, cada vez que nos detenemos a captar ese detalle específico, esa marca característica y personal que se oculta bajo la máscara de lo común. El hábito de la observación no es el de la mirada casual que todo lo roza sin tocar nada, sino el de la contemplación clara, decisiva y sostenida, que apunta y se queda, que fija la mirada en un punto con intención y espera, porque solo con esa demora deliberada aparecen las cosas raras, las que no se muestran a la multitud apresurada.

Y sin embargo, a pesar de su reserva, la naturaleza nunca nos abandona, permanece siempre con nosotros como un almacén inagotable de aquello que conmueve al corazón, que apela a la mente y que enciende la imaginación, ofreciéndonos al mismo tiempo salud para el cuerpo, estímulo para el intelecto y una alegría profunda y tranquila para el alma. Para el científico es una bodega de hechos y de leyes, para el artista es una galería de cuadros, para el poeta es una fuente incesante de imágenes, pero para todos nosotros, si aprendemos a leerla, es y será siempre una fuente de conocimiento y de gozo.

Fragmentos originales de referencia de Leaf and Tendril (1908):

“The art of seeing things is not something that may be conveyed in rules and precepts…”
“Love sharpens the eye, the ear, the touch…”
“The art of nature is all in the direction of concealment…”
“Nature we have always with us, an inexhaustible storehouse…”

María Reina
Inspirado en la obra de John Burroughs, The Book of Nature.

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