Iniciemos el 2020 Expresando GRATITUD

El agradecimiento es la memoria del corazón”, Lao Tsé

Hay muchas formas y técnicas para atraer lo que queremos en la vida, pero una de las más poderosas es practicar el agradecimiento diario.

Sentir gratitud por lo que se tiene y se vive (bueno o malo) en lugar de obsesionarse con lo que no, es de gran ayuda para muchos aspectos diferentes de la vida pues se disminuyen los niveles de estrés y se mejora la habilidad para manejar momentos difíciles, de igual forma, al reducir la hormona del estrés, cortisol, aumenta el sistema inmunológico. Múltiples investigaciones del cerebro demuestran que las emociones positivas, como la gratitud, son benéficas para el cuerpo y la mente, agradecer se siente en el nivel bioquímico del cuerpo y activa las mismas áreas del cerebro que los sentimientos de asombro y admiración, produciendo dopamina y serotonina, las hormonas de la felicidad, el placer y el bienestar.

La auténtica gratitud nace del aprendizaje derivado de todo lo que se ha vivido. Para desarrollarla, hay que ser capaces de modificar nuestra manera de pensar, dejando de interpretar todo lo que nos sucede como problemas para comenzar a ver las oportunidades y enseñanzas que hay detrás de cada situación.Se cree que, de todos los sentimientos humanos, el más efímero es la gratitud.

Quizás haya algo de cierto en esta afirmación ya que el saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa. Para algunas personas dar las gracias por aquellos servicios cotidianos es muy fácil: el desayuno, la ropa limpia, la oficina aseada, la persona que le abre la puerta, la que le sirve el almuerzo, etc. Sin embargo, la gratitud implica algo más que pronunciar unas palabras de manera automática. Agradecer responde a una actitud que nace del corazón, en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros.

El agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena. Agradecer tiene todo que ver con apreciar, valorar y vivir en el presente, nos ayuda a concentrarnos en lo que tenemos ahora y no en lo que perdimos en el pasado, ni lo que nos preocupa del futuro. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad y poder ver las cosas positivas en nuestra vida nos enfoca en la mentalidad de abundancia, no de carencia. No obstante, la gratitud es como un músculo, y como tal, a medida que se entrena, se desarrolla y se empiezan a percibir más cosas por las que sentirse agradecidos.

Los budistas creen que cuando se pronuncia la palabra «Gracias» se unen el cielo y la tierra y que esta expresión no es un formalismo sino una especie de mantra (palabras en sánscrito que se refieren a sonidos tan poderosos que aumentan la vibración de las personas y crean nuevos patrones de pensamiento en el cerebro) que conecta lo sagrado que existe dentro de cada uno con el entorno.

La práctica de la gratitud tiene como consecuencia un incremento no solo de la felicidad, sino también de la salud. Así lo demuestra Sonja Lyubomirsky en su libro “La ciencia de la felicidad” (“The how of happiness”), según esta profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de California y autoridad en el tema de psicología positiva, expresar gratitud por lo que se tiene es una manera sencilla y efectiva de ser feliz en el trabajo y en la vida en general. Las personas que suelen estar agradecidas son más felices, tienen más energía, son más amables, y manifiestan mayor empatía que las que no lo suelen estar.

Harvey Deutschendorf, experto en inteligencia emocional y autor del libro «The other kind of smart», detalla varias maneras de aprovechar la gratitud en el trabajo. De acuerdo a sus investigaciones, el 71% de los empleados que se sienten apreciados en su trabajo aumentan su productividad en un 41% e incluso, están dispuestos a trabajar más horas si se requiere y ya se sabe que tener a un empleado con alta satisfacción en su trabajo, lo convierte en un colaborador innovador, participativo y creativo.

La manera de llevarlo a la práctica es muy sencilla: el simple hecho de anotar cinco cosas, grandes o pequeñas por las que se está agradecido, puede reforzar esta poderosa emoción.

Que sea un día para agradecer aquello que tienes y lo que no, tus sonrisas y tus tristezas, tus cualidades y tus defectos, tus lecciones aprendidas y tú camino recorrido porque ser agradecido significa renovar la energía que nos crea cada día.

Yo doy gracias a Dios en primer lugar, y a todos los que me rodean ya que su existencia, hace parte de mi paso por la vida

MARIA REINA “del ser para el hacer”

 

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